Carbamazepina

NOMBRES COMERCIALES
Tegretol, Carbamat.

ACCIÓN TERAPÉUTICA
Antiepiléptico. Antineurálgico.

INDICACIONES
Epilepsia
Carbamazepina está indicado, como agente anticonvulsivante, en crisis parciales con sintomatología
compleja (psicomotor, lóbulo temporal), crisis tonicoclónicas generalizadas (grand mal) y formas
epilépticas mixtas que incluyan las anteriores, u otras crisis parciales o generalizadas. Las ausencias
(petit mal) no suelen ser controladas por Carbamazepina.

Neuralgia del trigémino

Carbamazepina está indicado en el tratamiento del dolor asociado a neuralgia esencial del trigémino.
También se han informado resultados beneficiosos en neuralgia glosofaríngea.

Manía. Profilaxis del Trastorno Bipolar.


Síndrome de deshabituación al alcohol.


ACCIÓN FARMACOLÓGICA
La carbamazepina demostró ser eficaz en el tratamiento de las convulsiones tónico-clónicas
generalizadas y de la neuralgia del trigémino.

Mecanismo de acción

La carbamazepina ha demostrado tener propiedades anticonvulsivantes en ratas y ratones con
convulsiones inducidas en forma eléctrica y química. Aparentemente actúa reduciendo las respuestas
polisinápticas y bloqueando la potenciación postetánica. La carbamazepina reduce en gran medida o
elimina el dolor inducido por la estimulación del nervio infraorbital en gatos y ratas. Deprime el
potencial talámico y los reflejos bulbar y polisináptico, incluso el reflejo linguomandibular en los gatos.
Aún se desconoce su mecanismo de acción.
El principal metabolito de la carbamazepina, la carbamazepina-10,11-epóxido, posee actividad
anticonvulsivante tal como se ha demostrado en varios modelos animales de convulsiones in vivo.
Es probable que su mecanismo principal de acción sea el de inhibir la descarga repetitiva de los
potenciales de acción sodio-dependientes en las neuronas despolarizadas, a través de un bloqueo de los canales de sodio tipo uso y voltaje-dependientes.

Propiedades farmacocinéticas

La carbamazepina en sangre se une en un 76% a las proteínas plasmáticas. Los niveles plasmáticos de
carbamazepina son variables y pueden oscilar entre 0,5 y 25 μg/ml, sin relación aparente con la ingesta diaria del fármaco. Los niveles terapéuticos usuales en pacientes adultos son de 4 a 12 μg/ml. En politerapias, la concentración de la carbamazepina y los fármacos concomitantes puede aumentar o reducirse durante el tratamiento, y pueden alterarse los efectos de los fármacos. Tras la administración oral crónica, los niveles plasmáticos máximos se alcanzan al cabo de 4 a 5 horas. Como la carbamazepina induce su propio metabolismo, la vida media también es variable. La autoinducción se completa al cabo de 3 a 5 semanas de tratamiento con un régimen de dosis fija. Los valores de la vida media inicial oscilan entre 25 y 65 horas, y se reducen a 12 a 17 horas con la administración de dosis repetidas. La carbamazepina se metaboliza en el hígado. Se identificó al citocromo P450 3A4 como la principal isoforma responsable de la formación de la carbamazepina-10,11-epóxido a partir de la carbamazepina. Tras la administración oral de carbamazepina marcada con 14C, el 72% de la radiactividad administrada se encontró en la orina y el 28% en las heces. Esta radiactividad urinaria estaba principalmente compuesta por metabolitos hidroxilados y conjugados, y sólo por un 3% de carbamazepina intacta.
Los parámetros farmacocinéticos de la disposición de la carbamazepina son similares en niños y adultos.
La carbamazepina se metaboliza más rápidamente en carbamazepina-10,11-epóxido en los grupos más jóvenes que en los adultos.

POSOLOGÍA Y MODO DE ADMINISTRACIÓN
La dosificación será determinada por el médico, en función de la naturaleza y severidad de la afección y la respuesta individual obtenida. Por lo tanto, el esquema posológico que se indica es sólo de orientación.

Epilepsia:

- Adultos y niños mayores de 12 años: Inicial: 200 mg dos veces por día (400 mg/día). Aumentar la
dosis en intervalos semanales, por ejemplo 200 mg utilizando un régimen de tres a cuatro veces
por día hasta obtener la respuesta óptima. La dosis generalmente no debería exceder los 1000 mg
diarios en niños de 12 a 15 años de edad, y los 1200 mg diarios en pacientes mayores de 15 años de
edad. Dosis mayores a 1600 mg/día han sido utilizadas en adultos en raras ocasiones.
Mantenimiento: ajustar la dosis hasta el mínimo nivel efectivo, usualmente 800-1200 mg diarios.
- Niños de 6 a 12 años de edad: Inicial: 100 mg dos veces por día (200 mg/día). Aumentar la dosis a
intervalos semanales, por ejemplo 100 mg utilizando un régimen de tres a cuatro veces por día
hasta obtener la respuesta óptima. La dosis generalmente no debería exceder los 1000 mg diarios.
Mantenimiento: ajustar la dosis hasta el mínimo nivel efectivo, usualmente 400-800 mg diarios.
- Niños menores de 6 años de edad: Inicial: 10 a 20 mg/kg/día dos o tres veces por día. Aumentar la
dosis a intervalos semanales en un régimen de tres a cuatro veces por día hasta obtener la
respuesta óptima. Mantenimiento: generalmente la respuesta clínica óptima se alcanza con dosis
diarias por debajo de 35 mg/kg. Si la respuesta clínica óptima no se alcanza satisfactoriamente, se
deberían medir los niveles plasmáticos para determinar si ellos están o no dentro del rango
terapéutico. No pueden ser hechas recomendaciones sobre la seguridad de carbamazepina para su
uso en dosis mayores a 35 mg/kg/24 horas.
Terapia combinada: Carbamazepina puede ser utilizado solo o en combinación con otros
anticonvulsivantes. Cuando se añade a una terapia anticonvulsivante existente, Carbamazepina debería ser agregado gradualmente mientras se mantienen los otros anticonvulsivantes o se disminuyen gradualmente, excepto fenitoína, la cual puede tener que ser incrementada.

Manía. Profilaxis del Trastorno Bipolar:
La dosis habitual es de 400 a 1.200 mg diarios repartidos en 2 -3 tomas, con concentraciones séricas entre 8 ug y 12 ug. Se ha descripto la utilización de hasta 1.600 mg/día repartidos en 2-3 tomas. En las crisis maníacas agudas debe aumentarse la dosis en forma rápida. Para la profilaxis de los trastornos bipolares, debe aumentarse la dosis gradualmente para garantizar una buena tolerancia.

Síndrome de deshabituación al alcohol:
La dosis corriente es de 400 a 800 mg/día administrados en 3 a 4 tomas. Al comienzo del tratamiento, cuando existan síntomas severos de deprivación alcohólica deben asociarse medicaciones sedantes/hipnóticas (por ejemplo Clordiazepóxido). Superado el episodio agudo continuar con la Carbamazepina únicamente.

Neuralgia del trigémino:

Inicial: en el primer día, 100 mg dos veces por día, para una dosis total de 200 mg/día. Esta dosis diaria puede ser aumentada hasta 200 mg/día utilizando incrementos de 100 mg cada 12 horas, solamente si se necesita alcanzar el alivio del dolor. No excederse de 1200 mg diarios. Mantenimiento: El control del dolor puede ser alcanzado en la mayoría de los pacientes con 400-800 mg/día. Sin embargo, algunos pacientes pueden ser mantenidos con dosis tan pequeñas como 200 mg diarios, mientras que otros pueden requerir tanto o más de 1200 mg diarios. Al menos una vez cada 3 meses durante el período del tratamiento, se debería intentar reducir la dosis al mínimo nivel efectivo o suspender la medicación.
Se aconseja comenzar con dosis bajas y aumentarlas gradualmente. A medida que se obtenga el efecto deseado, la dosis puede ser disminuida muy gradualmente hasta un nivel de efectividad mínimo. Los comprimidos deben ingerirse con las comidas.
Se recomienda que se realice un monitoreo de las concentraciones plasmáticas para evaluar la eficacia y ante la presencia de efectos adversos (rango terapéutico de 4 a 12 mcg/ml).

CONTRAINDICACIONES
Primer trimestre del embarazo. Hipersensibilidad a la carbamazepina o a los inhibidores de la
monoaminoxidasa (IMAO) y tricíclicos (amitriptilina, desipramina, imipramina, protriptilina,
nortriptilina, etc.). No se recomienda el uso de Carbamazepina con IMAO. Antes de la administración de Carbamazepina, los IMAO deben interrumpirse por 14 días como mínimo, o más tiempo si la situación clínica lo permite.
Insuficiencia hepática. Insuficiencia renal. Pacientes psicóticos agitados. Discrasias sanguíneas.
Carbamazepina no debe ser usado en pacientes con antecedentes de depresión de médula ósea y/o porfiria intermitente aguda.

ADVERTENCIAS
Durante el tratamiento, controlar estrechamente el cuadro hemático (hemograma, recuento
plaquetario), funciones hepática (hepatograma) y renal, exámenes oculares.
Se reportaron anemia aplásica y agranulocitosis asociadas al uso de carbamazepina.
Los datos de un estudio de control de casos basado en la población demuestran que el riesgo de
desarrollar estas reacciones es 5 a 8 veces mayor que en la población general. Sin embargo, el riesgo
general de desarrollar estas relaciones en la población general no tratada es bajo, aproximadamente
seis pacientes por población de un millón por año para la agranulocitosis y dos pacientes por población de un millón por año para la anemia aplásica.
Si bien los informes de reducción transitoria o persistente de las plaquetas o de los glóbulos blancos
asociada con el uso de carbamazepina no son poco comunes, no se dispone de datos para estimar de
manera precisa su incidencia o su resultado. Sin embargo, la gran mayoría de los casos de leucopenia no han progresado a casos más serios de anemia aplásica o agranulocitosis.
Debido a que la incidencia de agranulocitosis y anemia aplásica es muy baja, es improbable que la gran mayoría de las alteraciones hematológicas menores observadas en el monitoreo de los pacientes
tratados con carbamazepina sean un signo de la ocurrencia de alguna de estas anormalidades. No
obstante, antes de comenzar el tratamiento se deberá realizar el hemograma completo. Si durante el
tratamiento se observan recuentos bajos o disminuidos de leucocitos o plaquetas, el paciente deberá
ser estrechamente vigilado.
Se interrumpirá la administración de carbamazepina si aparece alguna evidencia de depresión
significativa de la médula ósea. En pacientes tratados con IMAO, no se debe usar la carbamazepina
hasta que no transcurran 14 días de la supresión de los mismos.
Dada la relación de la carbamazepina con otros compuestos tricílicos, se debe tener en cuenta la
posibilidad de que se active una psicosis latente y, en los pacientes de edad avanzada, de que se
produzca confusión o agitación.
Administrar con cuidado en pacientes con glaucoma o enfermedad cardiovascular. La carbamazepina
mostró una ligera actividad anticolinérgica; por lo tanto, los pacientes con presión intraocular
aumentada deben ser observados de cerca durante el tratamiento. La droga no debe interrumpirse
bruscamente.
Como con todos los agentes antiepilépticos, Carbamazepina debe ser discontinuado gradualmente para minimizar el potencial incremento de la frecuencia de crisis.
Se reportaron reacciones dermatológicas severas con carbamazepina incluyendo necrólisis tóxica
epidérmica (síndrome de Lyell) y síndrome de Stevens-Johnson. Estas reacciones han sido
extremadamente raras. Sin embargo, se reportaron algunas muertes.
Puede ocurrir hipersensibilidad cruzada entre carbamazepina y oxcarbazepina (Trileptal) en
aproximadamente 25 – 30% de los pacientes.
Ha habido algunos casos de convulsiones neonatales y/o depresión respiratoria asociados a la
carbamazepina y al uso de otro antiepiléptico asociado en la madre. Algunos casos de vómito neonatal, diarrea y/o de alimentación disminuida también se han divulgado en asociación con el uso materno de carbamazepina. Estas reacciones pueden representar un síndrome neonatal de abstinencia.

PRECAUCIONES
General
Carbamazepina debe ser empleado con precaución en pacientes con crisis epilépticas mixtas que incluyan crisis atípicas de ausencia, ya que la carbamazepina se ha asociado con aumento de frecuencia de crisis generalizadas en estos pacientes.
El tratamiento sólo debe indicarse después de haber realizado una minuciosa evaluación de la relación riesgo-beneficio, en los pacientes con antecedentes de alteraciones cardíaca, hepática o renal,
reacciones adversas hematológicas o de hipersensibilidad a otras drogas, que incluyan reacciones a
otros anticonvulsivantes; o tratamientos interrumpidos con Carbamazepina.
Se han informado efectos hepáticos, que oscilan entre elevaciones mínimas de las enzimas hepáticas y raros casos de insuficiencia hepática. En algunos pasos, los efectos hepáticos pueden progresar a pesar de la suspensión del fármaco.
Raramente se han informado reacciones de hipersensibilidad de múltiples órganos, días, semanas o
incluso meses después de iniciar el tratamiento.
Se reportaron reacciones de hipersensibilidad a la carbamazepina en pacientes que previamente
experimentaron esta reacción a anticonvulsivantes como fenitoína y fenobarbital.

Información para el paciente

Se debe advertir a los pacientes sobre los signos y síntomas de toxicidad precoz que pueden ser indicios de un posible problema hematológico, como también de las reacciones de hipersensibilidad
dermatológica o hepática. Estos síntomas pueden incluir, pero no están limitados a, fiebre, dolor de
garganta, rash, úlceras en la boca, contusiones fáciles, linfadenopatía y petequias o hemorragia
purpúrica, y en el caso de las reacciones hepáticas, anorexia, náuseas/vómitos, o ictericia. Se debe
advertir al paciente que, debido a que estos signos y síntomas pueden ser indicativos de una reacción
seria, deben informar todo hecho inmediatamente al médico. Además, se debe informar al paciente que deben notificar estos signos y síntomas aunque sean leves o se produzcan después del uso prolongado.
Se debe tener precaución si se consume alcohol en combinación con el tratamiento de Carbamazepina, dado el posible efecto sedante aditivo.
Carbamazepina puede causar mareos y somnolencia, por lo que se debe advertir a los pacientes sobre los riesgos de manejar maquinaria pesada, conducir vehículos o realizar otras actividades potencialmente peligrosas.

Estudios de laboratorio
Al inicio del tratamiento se deberá realizar un recuento sanguíneo completo, un hepatograma y un
análisis de orina cuyos resultados servirán como valor de referencia. Si durante el tratamiento el
paciente presenta un recuento bajo o reducido de glóbulos blancos o de plaquetas, se lo debe
supervisar exhaustivamente. Se deberá considerar la posibilidad de suspender el tratamiento en caso de evidencia significativa de depresión de la médula ósea, enfermedad hepática activa, disfunción
hepática o daño hepático. Se recomienda realizar un examen ocular basal y exámenes oculares
periódicos ya que muchos fármacos relacionados con las fenotiazinas demostraron provocar alteraciones oculares.
Se ha informado que en los análisis de la función tiroidea se han observado reducciones de los valores con la administración de carbamazepina sola.
Se han informado casos de hiponatremia asociados al uso de carbamazepina, ya sea sola o en
combinación con otros fármacos.
Se ha informado la posibilidad de interferencia con los resultados de algunos análisis de embarazo.

Interacción con otros medicamentos y otras formas de interacción
Se han observado interacciones clínicamente significativas con medicamentos concomitantes, entre los que se pueden mencionar, a título informativo:
Agentes que pueden afectar los niveles plasmáticos de carbamazepina
Los inhibidores del CYP 3A4 inhiben el metabolismo de la carbamazepina y, en consecuencia, pueden aumentar los niveles plasmáticos de carbamazepina. Entre los fármacos que han demostrado aumentar o que se puede esperar que aumenten los niveles plasmáticos de carbamazepina se incluyen: cimetidina, danazol, diltiazem, macrólidos, eritromicina, troleandomicina, claritromicina, fluoxetina, fluvoxamina, nefazodona, loratadina, terfenadina, isoniazida, niacinamida, nicotinamida, propoxifeno, azoles (por ej., ketaconazol, itraconazol, fluconazol), acetazolamida, verapamilo, jugo de pomelo, inhibidores de proteasa, valproato.
Los inductores de CYP 3A4 pueden aumentar el metabolismo de la carbamazepina. Las drogas que han demostrado o que se espera que disminuyan los niveles plasmáticos de carbamazepina incluyen:
cisplatino, doxorubicina HCl, felbamato, rifampicina, fenobarbital, fenitoína, primidona, metsuximida, teofilina.
Efecto de la carbamazepina sobre los niveles plasmáticos de los agentes concomitantes
Niveles aumentados: clomipramina HCl, fenitoína, primidona.
Carbamazepina induce la actividad del CYP hepático. La carbamazepina produce, o es de esperar que
produzca, una reducción de los niveles de los siguientes fármacos: acetaminofeno (paracetamol),
alprazolam, dihidropiridina, bloqueantes de los canales de calcio (p.ej. felodipina), ciclosporina,
corticosteroides (p.ej., prednisolona, dexametasona), clonazepam, clozapina, dicumarol, doxiciclina,
etosuximida, haloperidol, itraconazol, lamotrigina, metadona, metosuximida, midazolam,
anticonceptivos orales y otros hormonales, fensuximida, fenitoína, prazicuantel, inhibidores de la
proteasa, risperidona, teofilina, tiagabina, topiramato, tramadol, antidepresivos tricíclicos (por ej.,
imipramina, amitriptilina, nortriptilina), valproato, warfarina, ziprasidona, zonisamida.
La administración concomitante de carbamazepina y litio puede aumentar el riesgo de sufrir efectos
colaterales neurotóxicos.
Se han informado alteraciones de la función tiroidea durante el tratamiento combinado con otros
anticonvulsivantes.
El uso concomitante de Carbamazepina con anticonceptivos hormonales puede reducir la eficacia del
anticonceptivo ya que puede reducir las concentraciones de las hormonas. Se han informado
hemorragias aisladas y embarazos no deseados. Se debe considerar la posibilidad de utilizar métodos
alternativos o de refuerzo.

Embarazo

Categoría D.
La carbamazepina puede causar daño fetal si se administra durante el embarazo.
Los datos epidemiológicos sugieren que puede existir una asociación entre el uso de la carbamazepina durante el embarazo y las malformaciones congénitas, incluidos casos de espina bífida. Se han informado casos asociados a la carbamazepina de otras anomalías congénitas y trastornos del desarrollo (p.ej. defectos craneofaciales, malformaciones cardiovasculares y anomalías en diferentes órganos y sistemas). En el caso de las mujeres en edad fértil, el médico debe ponderar los beneficios del tratamiento y sus riesgos.
En mujeres en edad fértil, cuando sea posible, se sugiere la monoterapia, ya que la incidencia de
malformaciones congénitas en la descendencia de mujeres tratadas con una combinación de drogas
antiepilépticas se mayor que en las de las madres que reciben monoterapia.
Se sabe que el déficit de ácido fólico puede ocurrir en el embarazo. Las drogas antiepilépticas pueden
agravar este déficit. Este déficit puede contribuir a una mayor incidencia de malformaciones congénitas de mujeres epilépticas tratadas. El suplemento con ácido fólico por lo tanto se ha recomendado antes y durante el embarazo.
También se ha recomendado la vitamina K1 que se dará a la madre durante las últimas semanas del
embarazo así como al recién nacido para prevenir trastornos hemorrágicos en el recién nacido.

Lactancia
La carbamazepina y su metabolito epóxido se excretan en la leche materna. Debido a las posibles
reacciones adversas serias provocadas por la carbamazepina en los lactantes, se deberá tomar la
decisión de continuar la lactancia o suspender el tratamiento, teniendo en cuenta la importancia del
fármaco para la madre.

Uso en geriatría
No se han realizado estudios sistemáticos en pacientes geriátricos.

REACCIONES ADVERSAS
Eventualmente, la carbamazepina puede provocar somnolencia, ataxia, trastornos de la acomodación
visual.
Si la gravedad de las reacciones adversas requiere suspender el tratamiento, el médico debe tener en
cuenta que la suspensión abrupta de cualquier anticonvulsivante en un paciente epiléptico que
responde al tratamiento puede producir convulsiones o incluso estado epiléptico, con los riesgos de vida que éstos implican.
Las reacciones adversas más graves se observaron en el sistema hematopoyético, la piel, el hígado y el aparato cardiovascular.
Las reacciones adversas más frecuentes, particularmente durante las fases iniciales del tratamiento,
son: mareos, somnolencia, inestabilidad, náuseas y vómitos. A fin de minimizar la posibilidad de que se produzcan tales reacciones, el tratamiento debe comenzar con la mínima dosis recomendada.

Se han reportado las siguientes reacciones adversas:
Sistema hematopoyético: anemia aplásica, agranulocitosis, pancitopenia, depresión de médula ósea,
trombocitopenia, leucopenia, leucocitosis, eosinofilia, porfiria intermitente aguda.
Piel: rash prurítico y eritematoso, urticaria, necrólisis tóxica epidérmica (síndrome de Lyell), síndrome de Stevens-Johnson, reacciones de fotosensibilidad, alteraciones en la pigmentación de la piel, dermatitis exfoliativa, eritema multiforme y nodoso, púrpura, agravamiento del lupus eritematoso diseminado, alopecía y diaforesis.
Sistema cardiovascular: insuficiencia cardíaca congestiva, edema, agravamiento de hipertensión,
hipotensión, síncope y colapso, agravamiento de la enfermedad de la arteria coronaria, arritmias y
bloqueo AV, tromboflebitis, tromboembolismo, y adenopatía o linfadenopatía.
Algunas de estas complicaciones cardiovasculares han sido mortales. Se ha asociado al infarto de
miocardio con otros compuestos tricíclicos.
Hígado: anormalidades en los análisis de la función hepática, ictericia colestática y hepatocelular,
hepatitis; casos muy raros de falla hepática.
Pancreático: Pancreatitis.
Sistema respiratorio: Hipersensibilidad pulmonar caracterizada por fiebre, disnea, neumonitis, o
neumonía.
Aparato genitourinario: frecuencia urinaria, retención urinaria aguda, oliguria con presión arterial
elevada, azotemia, falla renal e impotencia. También se han informado albuminuria, glicosuria, BUN
aumentado y depósitos microscópicos en la orina.
Sistema nervioso: Mareos, somnolencia, alteraciones de la coordinación, confusión, cefaleas, fatiga,
visión borrosa, alucinaciones visuales, diplopía transitoria, alteraciones oculomotoras, nistagmo,
alteraciones del habla, movimientos involuntarios anormales, neuritis periférica,y parestesias,
depresión con agitación, locuacidad, acúfenos, e hiperacusia.
Se han informado casos aislados de síndrome neuroléptico maligno con el uso concomitante de
psicotrópicos.
Aparato digestivo: náuseas, vómitos, malestar gástrico y dolor abdominal, diarrea, constipación,
anorexia, y sequedad de boca y faringe, incluyendo glositis y estomatitis.
Oculares: Se han informado casos de opacidades puntiformes aisladas en el cristalino cortical, como
también conjuntivitis. Si bien no se ha establecido una relación causal directa, se ha demostrado que
muchas fenotiazinas y otros fármacos relacionados producen alteraciones oculares.
Sistema musculoesquelético: Dolor articular y muscular y calambres en las piernas.
Metabolismo: fiebre y escalofríos. Se han informado casos de síndrome de secreción inadecuada de
hormona antidiurética (ADH). Se han informado casos de hiperhidratación hipotónica con reducción de los niveles séricos de sodio (hiponatremia) y confusión en asociación con el uso de carbamazepina. Se han informado reducciones de los niveles plasmáticos de calcio.
Otros: Raramente se informaron reacciones de hipersensibilidad de múltiples órganos, días, semanas o incluso meses después de iniciar el tratamiento. Algunos de los signos o síntomas, aunque no todos,
pueden ser fiebre, rash cutáneo, vasculitis, linfadenopatía, trastornos simil linfoma, artralgia,
leucopenia, eosinofilia, hepato-esplenomegalia y anomalías de la función hepática. Estos signos y
síntomas pueden manifestarse en diferentes combinaciones pero no necesariamente al mismo tiempo.
Los signos y los síntomas pueden ser leves al principio. Puede afectar a diversos órganos, tales como el hígado, la piel, el sistema inmunitario, los pulmones, los riñones, el páncreas, el miocardio y el colon.
Se han informado casos aislados de un síndrome similar al lupus eritematoso. Hubo casos aislados de
aumento de los niveles de colesterol, colesterol HDL y triglicéridos en pacientes tratados con
anticonvulsivantes.

ABUSO Y DEPENDENCIA DE LA DROGA
No existen evidencias de abuso potencial ni dependencia psicológica o física en humanos asociados a
carbamazepina.

SOBREDOSIS
Toxicidad aguda
Los primeros signos y síntomas aparecen al cabo de 1 a 3 horas. Los más notorios son los trastornos
neuromusculares. Los trastornos cardiovasculares suelen ser más leves y las complicaciones cardíacas graves sólo se observaron con dosis muy altas (> 60 g).
El pronóstico de la intoxicación grave depende fundamentalmente de la eliminación inmediata del
fármaco, la cual puede lograrse induciendo el vómito, irrigando el estómago y tomando las medidas
adecuadas para reducir la absorción. Si no es posible implementar estas medidas sin un riesgo
inmediato, se debe trasladar al paciente al hospital y garantizar la protección de las funciones vitales.
No existe ningún antídoto específico.
Ante la eventualidad de una sobredosificación, concurrir al Hospital más cercano o comunicarse con los Centros de Toxicología.